Con diversos objetivos pero sobre todo con el espíritu de aprovechar el tiempo libre de forma sana y entretenida, los Programas CORFAL llevaron a cabo diversas actividades durante los meses de vacaciones escolares para niños, niñas, adolescentes y sus familias.
Tal fue el caso de PAI Nacho Vergara, quienes tuvieron una agenda de actividades recreativas para niños, niñas y adolescentes usuarios, que incluyó una experiencia de Kaiak en playa El Laucho a inicios de febrero, a la que se sumó una salida recreativa al cine a fin de mes, en donde disfrutaron de la cartelera de películas disponibles.
Priscilla Sabando, directora del programa PAI Nacho Vergara, sostuvo que este tipo de actividades recreativas permiten “mantener los procesos terapéuticos de los chiquillos que ya están en tratamiento, y favorecen la motivación y vinculación tanto al programa como al equipo tratante”, especialmente durante el verano en donde es necesario mantener las rutinas “pero desde un enfoque más lúdico, más grupal” con las actividades que se desarrollaron tanto en las dependencias del programa como en terreno.
Además, se fortalecen los factores protectores y se promueve el uso del tiempo libre de ocio de manera saludable “y también que tengan la manera de generar actividades recreativas en contextos más protegidos”, sostuvo Priscilla Sabando.
En ese mismo enfoque, PAS CORFAL por su parte aprovechó la temporada estival para trasladar sus talleres familiares hasta la costanera, en donde el pasado 11 de febrero realizaron un taller familiar con niños, niñas y sus adultos significativos con juegos, actividades y buen ambiente.
Y para las mujeres adultas que siguen tratamiento en el programa PAI Mujeres “Wanda Clemente Gárate”, el verano estuvo marcado por el inicio al ciclo de talleres grupales dirigidos a usuarias en el marco del proceso terapéutico correspondiente al año 2026, los cuales forman parte integral del plan de intervención biopsicosocial que realiza el programa.
Según Mirka Mardones, técnico social del programa, “estos espacios se estructuran bajo un enfoque de género y desde el Modelo Transteórico del Cambio, considerando las distintas etapas motivacionales, con el propósito de favorecer la adherencia terapéutica, el fortalecimiento de recursos personales y la consolidación de procesos de cambio sostenidos”, siendo parte fundamental del trabajo de tratamiento.
La oferta de talleres PAI Mujeres Wanda Clemente incluyen estrategias experienciales como arteterapia y trabajos manuales, “destinadas a favorecer la expresión emocional, el autoconocimiento y el desarrollo de habilidades de afrontamiento”, señala Mardones, destacando que la modalidad grupal “actúa como un dispositivo terapéutico protector, promoviendo apoyo entre pares, disminución del aislamiento y fortalecimiento de habilidades sociales”, contribuyendo significativamente al proceso de rehabilitación, favoreciendo la continuidad en tratamiento y generando impactos positivos en la vinculación familiar y social de las usuarias.